Conozcamos más acerca de la «frustración deportiva»…

¿Verdad que a veces, en los entrenamientos de los días de antes de la competición pensamos que el ejercicio no nos sale como nos gustaría, estamos cansadas o desmotivadas…? ¿O, cuando al acabar un ejercicio después de la competición, que pensábamos que iba a salirnos genial y no sale del todo como esperábamos, nos venimos un poco abajo o algunos sentimientos tristes rondan por nuestra cabeza?

Además, debemos tener claro que para conseguir el objetivo que nos propongamos, probablemente tengamos que tropezar antes varias veces, pero ¿y qué pasa? ¿cuál es el problema? El problema es que hasta hace no mucho tiempo, los errores se entendían como algo malo, como un aspecto negativo por el que tenían que señalarte y tenías que recordar para siempre lo que habías hecho mal. Pero, la realidad en la que vivimos nos ha enseñado, que no pasa nada por EQUIVOCARSE, que es de donde más se aprende, que nos sirve para darnos cuenta de cuáles son nuestros puntos débiles y puede ayudarnos a trabajarlos, mejorarlos y solucionarlos.

Que no debemos sentirnos mal porque algunas cosas no nos salgan como deseamos, debemos sentirnos orgullosos de nosotros mismos por la cantidad de cosas que somos capaces de hacer bien, y por además, ser capaces de identificar cuales son las cosas que hacemos no tan bien para poder solucionarlas.

Es importante que todo esto lo apliquéis tanto en el ámbito deportivo (ya sea en competiciones, como entrenamientos, como en cualquier momento) como en otro tipo de ámbitos, educativo (en el colegio, los días antes a un examen, al saber las notas…), con los amigos/as, pues todo esto, va a ayudaros a crecer como personas.

Por otro lado, muchos psicólogos deportivos, señalan la importancia de no centrar y enfocar nuestra energía en el resultado, y sí en el proceso para llegar a él. Cuando todas nuestras acciones, y esfuerzos se resumen en ganar, o en alcanzar una posición o resultado, la frustración causada por el “fracaso” siempre será mayor. No debemos dejar que un resultado inferior al que buscábamos nos quite el mérito de las pequeñas batallas vencidas en el día a día.

El resultado no siempre va a depender de nosotros, existen muchos factores que pueden afectar al resultado el día de la competición, situaciones imprevistas, lesiones, que se rompa el aparato, ponernos enfermos… entre muchas otras. Todo esto siempre va a estar fuera de nuestro control, y puede alejarnos del resultado que esperábamos, no por ello las horas de entrenamiento y las metas alcanzadas día a día en cada jornada, dejan de tener importancia y ser a su vez una victoria.

En resumen, no podemos frustrarnos por no alcanzar el resultado esperado. Queremos que tengáis una frase siempre en vuestra mente, cuando estos sentimientos de malestar se apoderen de vosotros: “Se aprende más de los errores que de los aciertos” pues un error, o un resultado no esperado, no son un fracaso, ya que las victorias se construyen día a día.

Esperamos que os haya gustado la publicación y que os sirva para llevarla a cabo en vuestras experiencias.

Nuestra entrada de hoy va dirigida a todos vosotros, quienes en algún momento os habéis sentido así, pues es algo normal, que ocurre a todos y cada uno de los deportistas. Vamos a intentar explicároslo de la mano de algunos psicólogos deportivos, y a daros nuestros mejores consejos para intentar salir de estas situaciones siempre con positividad y alegría.

En primer lugar, este sentimiento que tenemos en los momentos que hemos comentado antes (igual en algún momento más de vuestra vida os pasa, puede estar o no relacionado con el deporte; también puede ser en un examen, alguna situación que hayamos tenido que no haya salido como esperábamos…) se llama frustración.

Según el Psicólogo Educativo Borja Quicios, la frustración es «un sentimiento que aparece cuando no se logra conseguir lo que se desea». Son situaciones de bloqueo donde somos incapaces de lograr lo que queremos, que provocan en las personas sentimientos de fastidio, ira, ansiedad o tristeza.

Una vez estos sentimientos se hayan apoderado de nosotros, debemos ser capaces de activar nuestra mente para poder combatir contra ellos. Pero, ¿cómo podemos hacerlo?

Pues bien, cuando sepamos que nos encontramos en este momento, debemos pararnos a pensar cuáles son las cosas que quizá hayamos hecho mal, o bien los días anteriores, o bien en ese momento, e intentar darnos cuenta, focalizar nuestra atención en ellas y tener ganas de trabajarlas y de ponerles solución.

Además, debemos tener claro que para conseguir el objetivo que nos propongamos, probablemente tengamos que tropezar antes varias veces, pero ¿y qué pasa? ¿cuál es el problema? El problema es que hasta hace no mucho tiempo, los errores se entendían como algo malo, como un aspecto negativo por el que tenían que señalarte y tenías que recordar para siempre lo que habías hecho mal. Pero, la realidad en la que vivimos nos ha enseñado, que no pasa nada por EQUIVOCARSE, que es de donde más se aprende, que nos sirve para darnos cuenta de cuáles son nuestros puntos débiles y puede ayudarnos a trabajarlos, mejorarlos y solucionarlos.

Que no debemos sentirnos mal porque algunas cosas no nos salgan como deseamos, debemos sentirnos orgullosos de nosotros mismos por la cantidad de cosas que somos capaces de hacer bien, y por además, ser capaces de identificar cuales son las cosas que hacemos no tan bien para poder solucionarlas.

Es importante que todo esto lo apliquéis tanto en el ámbito deportivo (ya sea en competiciones, como entrenamientos, como en cualquier momento) como en otro tipo de ámbitos, educativo (en el colegio, los días antes a un examen, al saber las notas…), con los amigos/as, pues todo esto, va a ayudaros a crecer como personas.

Por otro lado, muchos psicólogos deportivos, señalan la importancia de no centrar y enfocar nuestra energía en el resultado, y sí en el proceso para llegar a él. Cuando todas nuestras acciones, y esfuerzos se resumen en ganar, o en alcanzar una posición o resultado, la frustración causada por el “fracaso” siempre será mayor. No debemos dejar que un resultado inferior al que buscábamos nos quite el mérito de las pequeñas batallas vencidas en el día a día.

El resultado no siempre va a depender de nosotros, existen muchos factores que pueden afectar al resultado el día de la competición, situaciones imprevistas, lesiones, que se rompa el aparato, ponernos enfermos… entre muchas otras. Todo esto siempre va a estar fuera de nuestro control, y puede alejarnos del resultado que esperábamos, no por ello las horas de entrenamiento y las metas alcanzadas día a día en cada jornada, dejan de tener importancia y ser a su vez una victoria.

En resumen, no podemos frustrarnos por no alcanzar el resultado esperado. Queremos que tengáis una frase siempre en vuestra mente, cuando estos sentimientos de malestar se apoderen de vosotros: “Se aprende más de los errores que de los aciertos” pues un error, o un resultado no esperado, no son un fracaso, ya que las victorias se construyen día a día.

Esperamos que os haya gustado la publicación y que os sirva para llevarla a cabo en vuestras experiencias.